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INFORMARSE SOBRE EL PROBLEMA DE LAS DROGAS CONSTITUYE UN DERECHO Y UN DEBER DE CADA FAMILIA.

El inicio del consumo de drogas se produce generalmente junto con el inicio de la adolescencia. Los cambios físicos, emocionales, intelectuales y las presiones sociales que se producen en la edad de la adolescencia y la búsqueda de identidad, muchas veces son vivenciados con inseguridad, tensión, problemas de relación, incertidumbre, rebeldía, depresión. Esto, unido a los factores de riesgo externos (disponibilidad o fácil acceso a las drogas), puede llevar a consumir sustancias como una manera de superar o manejar dichas situaciones.

Según las investigaciones, las motivaciones más frecuentes que llevan a los adolescentes al consumo son:

• Aumentar la seguridad en ellos mismos. 
• Sentirse pertenecientes a un grupo. 
• Aliviar tensiones.
• Necesidad de experimentar nuevas sensaciones. 
• Rebeldía. 
• Sentirse más adultos o independientes. 
• Evasión frente a los conflictos.
También se puede identificar que dentro de las motivaciones mas profundas se encuentra la necesidad de evadirse de la realidad, sentimientos de fracaso, falta de sentido o proyecto de vida, soledad y deseos de sentirse parte del grupo y por tanto una necesidad de afecto, trasgresión a la autoridad y deseos de llamar la atención.
La familia es un recurso primordial y privilegiado cuando aparecen problemas de consumo. Juega un papel fundamental para detectar los primeros signos de cambio, ya sea en la personalidad, en las actitudes, en su forma de reaccionar, etc. Cuanto antes se detecte el problema, más rápido se actúa y mejor será el pronóstico.

No existen signos indirectos certeros del consumo. Un solo indicio no confirma nada. Es necesaria la existencia conjunta y simultanea de varias señales de riesgo, ya que cada una de ellas por separado puede tener otras causas.
Señales de alerta:
• Cambio de amistades, que no se presentan a la familia y de las que no se habla. 
• Cambios en el estado de ánimo. Irritabilidad, desinterés, indiferencia, distanciamiento afectivo, depresión. 
• Cambios en las relaciones con los padres. Comunicación defensiva y agresiva, mentiras. 
• Conflictos con la disciplina familiar. Incumplimiento en general, rebeldía y manipulación. 
• Síntomas de deterioro físico.
• Falta de concentración, atención y memoria. 
• Sueño prolongado. Fatiga. 
• Despreocupación por la propia persona. (falta de higiene, aumento o pérdida de peso). 
• Cambios en la conducta escolar. Falta a clases en forma reiterada, bajas en el rendimiento, problemas disciplinarios, no cumplir con las tareas, desinterés general. 
• Incumplimiento en el área laboral. 
• Problemas con la ley. 
• Identificación con la cultura de la droga. Ropa, música y lenguaje. 
• Frecuenta lugares donde se consumen drogas.
Señales de consumo.
• Posesión de drogas o accesorios relacionados. (papeles, pipas, envases farmacéuticos). 
• Olor a droga, como la marihuana.  
• Robos en la casa. (comienzan a faltar cosas de valor que pueden ser fácilmente vendidas). 
• Evidencia de amigos que consume.

No se debe confundir las señales de alerta con los procesos propios de la adolescencia. Una señal por sí sola no implica compromiso con la droga. Se debe prestar especial atención cuando aparecen varias de ellas combinadas y reiteradas en el tiempo. 

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